El origen de la Casa Verde, una historia por contar
La historia, una herramienta que mantiene el vínculo de las generaciones mediante la herencia, muchas veces como un legado cultural que ayuda a las generaciones futuras tener idea de lo que ha pasado, de tal manera que conozcan quienes son, de dónde vienen y qué ha sido de su entorno. La Casa Verde, es uno de los muchos vestigios que han marcado la historia de dos pueblos hermanos (Guinea Ecuatorial y España).
La Casa Verde localizada en la parte
costera de la ciudad de Malabo, a unos metros del puerto, su existencia se remonta
a mediados del siglo XIX. Es uno de los edificios más longevos que ocupan el
corazón de la historia colonial y postcolonial de dos naciones inseparables a
pesar de la divergencia de los escenarios geográficos. La Casa Verde es un
edificio prefabricado, fue construido en Barcelona por una Sociedad Española de
Construcciones de Hierro y Madera (Ribas y Pradell), con la estructura en
hierro y recubierto totalmente de madera de pinotea americana. El edificio
posteriormente se trajo a Guinea y los técnicos de la empresa lo montaron en el
siglo decimonoveno, tiene en ese sentido mas de ciento cincuenta años de
existencia, un merito para un edificio de su naturaleza. Su color origiginal siempre fue
verde, muy claro, que permitía resaltar la belleza de la casa. Una de las
primeras utilidades de la Casa Verde, fue servir de sede al Consulado de
Portugal, posteriormente paso a ser propiedad de empresas comerciales españolas
como Muños y Gala.
Actualmente el edificio está bajo el control del Ministerio de Cultura Turismo y Promoción Artesanal de Guinea
Ecuatorial, desde hace varios años se encuentra en una fase de rehabilitación.
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| La Casa Verde, Fotografía de 2020 |
Las tierras del Golfo de Guinea vienen a formar
parte de España a partir de un acuerdo conocido como San Ildefonso en 1777
firmado entre Portugal y España (España cedía a Portugal las islas de Santa
Catalina en América a cambio de la isla de Bioko y Annobón en el Golfo de
Guinea), el acuerdo fue ratificado y
hecho público un año después en el
tratado de El Pardo (1778), en este momento la historia de dos pueblos no hacía
nada más que empezar.
Las
personas estamos de paso, en tanto que, nuestros pueblos siempre permanecen.
